Cuando la comunicación política desborda sus fronteras: Eu zên

Las oficinas de comunicación “Eu zên” (bien vivir, en griego) han cambiado la manera de transmitir mensajes políticos mediante plataformas audiovisuales en México. Fuertemente asociados a la exitosa campaña de Enrique Alfaro, son convocados por las más variadas empresas y órganos de gobierno para conducir sus estrategias de comunicación, así como para la creación de contenidos, que sin duda, son difíciles de olvidar.

La Revista Campaigns & Elections México premia cada año a lo mejor y más destacado de la consultoría política y prácticas gubernamentales, así como a las aportaciones académicas más relevantes del ámbito de la comunicación política. El pasado sábado 24 de octubre, Eu zên ganó 11 preseas. Por todo lo anterior, son una marca de la comunicación política que es indispensable seguir para comprender la maquinaria detrás de campañas exitosas.

Rafael Valenzuela es Consultor en Jefe de Eu zên. Es Doctor en Filosofía, apasionado del rock, y sobre todo, una de las mentes estratégicas que han constituído el proyecto. Tercera Vía le entrevistó para saber como surgió este modo de comunicar a contrapelo del poder.

¿Cuál ha sido tu trayectoria?

Me formé en la izquierda en el movimiento estudiantil independiente, en la Universidad de Guadalajara. Empecé en política estudiantil por vía de Mara Robles, que fue Secretaria de Educación en el DF. Sin embargo, por cosas del destino, me rompió el corazón la política y me fui a trabajar a los juzgados, donde estuve muchos años. Un viejo amigo me pidió que le ayudara a hacer la campaña al presidente de la FEU (Federación de Estudiantes Universitarios) de la Universidad de Guadalajara y le diseñé la estrategia. Así le ganamos a Raúl Padilla, siendo la primera vez que él ha perdido algo en la Universidad. Me gustó la oportunidad porque era ir contra todo. A partir de eso, la gente empezó a preguntarse quién le había hecho la campaña y me empezaron a buscar para contratarme.

¿Cómo fue el salto de eso a crear una oficina de comunicación?

Curiosamente la historia de la UG está vinculada a la violencia en las escuelas. Para ser honestos, la primer oficina la abrimos luego de que me pusieron una golpiza en las instalaciones de la FEU los contras, sin razón alguna. Así que abrimos una oficina, empezamos a trabajar a distancia y fueron llegando los clientes. Esa se llamaba “Heuristica”. Continué con ellos mientras estudiaba y era abogado. Posteriormente partí a estudiar el doctorado a Salamanca, especializándome en la phrónesis, que es la prudencia, la inteligencia política en tiempos actuales.

Regresé y era todavía parte de “Heuristica”. Luego me buscó Enrique Alfaro para que trabajara con él para la presidencia municipal de Tlajomulco, y desde ahí empecé a trabajar con él. Le ayudé a hacer la campaña y ganamos, cosa que no tenía antecedente, porque era la primera vez que un partido que no era ni el PRI ni el PAN ganaba un municipio de la zona metropolitana. Enrique rompe el bipartidismo en 2009 en esa elección. Luego hacemos la campaña a gobernador. Quedamos como segunda fuerza política: Enrique empezó con 8 puntos mientras Aristóteles tenía 51. Al final quedamos a tres. Después de eso me invita a ayudarle a hacer toda la construcción del proyecto Jalisco. Luego, a realizar la estrategia nacional. Hago todo el proyecto de Movimiento Ciudadano 2012-2015. Hay que destacar que la campaña de Enrique empezó en 2012, pues ese mismo año empezamos a diseñar lo que iba a ser 2015. Es decir: Enrique es un proyecto, no un candidato. Representa muchas cosas y es sobre todo un político de resultados. A mi me tocó el honor de ser su estratega.

¿Que pasó de 2012 a 2015?

Fue una campaña contra el status quo primero. Luego, cuidar a Enrique como si fuera de oro. Normalmente los candidatos pierden y se diluyen. Enrique perdió, pero se mantuvo sin ser el que estaba al frente. Hay una estrategia más interesante y tiene que ver con que Enrique ya era una bancada, ya era diputados de oposición, ya era una voz. Se trataba de administrar eso y llevarlo a algún lugar. En el caso de Movimiento Ciudadano Nacional era salvarlo de perder el registro. Se creía eso porque las lecturas de la política siguen siendo muy elementales, y se sigue pensando que el escenario político es el mismo de hace diez o quince años. No se dan cuenta de que la política va hacia otro lado. No sé hacia donde va, pero va a otro lugar. Tenía claro que no íbamos a perder el registro, porque veía cómo la gente recibía el proyecto.

¿Cómo fue el manejo de la comunicación sobre temas polémicos en una sociedad como Guadalajara?

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El problema del alfarismo es que hay desde personas desde el Opus Dei hasta de la izquierda histórica de Jalisco, gente muy liberal y muy conservadora, pero todos creen que Alfaro los representa. Enrique en realidad representa un buen gobierno, un político preparado, un político con sensibilidad y con valor. Pero ideológicamente no tiene un posicionamiento duro, porque si lo hacemos así, no salimos vivos en Jalisco. Ahora, Enrique tiene una posición personal: es de izquierda, de una izquierda preparada, más cercana a la izquierda europea, a favor de las libertades. Pero él entiende que si quiere unir las partes, una posición beligerante lo aislaría. Entonces nosotros lo que ofrecimos fue un buen gobierno: un gobierno transparente, un gobierno eficaz, un gobierno incluyente, un gobierno que no se robe la lana. Ahí es cuando los polos del alfarismo ceden ante la propuesta.

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¿En Guadalajara ganó el alfarismo o Movimiento Ciudadano?

El alfarismo, pero son una misma cosa. Tiene que ver con construir el partido desde lo local. Él permite que la agenda se construya así. Pero claro que hay límites: si eres racista, antimigrante o homofóbico, no vamos contigo. Me refiero ha hacer agendas locales y construir así un partido nacional. No al revés, como se viene realizando desde la tradición centralista.

Estamos en un momento de cambio político, pero que es también cambio en la comunicación ¿Cómo te subiste a ese tren?

Primero con los ojos abiertos, los oídos abiertos y la boca cerrada. En último lugar, con el método. Ser rigurosos. Ha sido la conformación de un equipo de gente muy valiosa, donde cada uno hace su rol, cada uno piensa. El procedimiento es: investigamos, estudiamos, analizamos, diagnosticamos, creamos, ejecutamos, revisamos y calibramos. En ese proceso es obligatorio ver tu entorno todo el tiempo.

En términos de la propuesta, nos aliamos con expertos en redes sociales, que no hacían política pero que son anti-sistema, mientras nosotros estamos acostumbrados más a tomar la calle. Además sumamos a “La Covacha” que ellos hacen video, cine, y son de izquierda. Así nos sentamos en una mesa de trabajo en donde todos somos iguales. Suena a poesía, pero no lo es. En la oficina el promedio de edad es de 25 años. Es un lugar en que el ambiente se presta para ser disruptivos.

¿Tienes algún referente?

En comunicación, no. En filosofía, claro que sí: Solón, por el tema de la justicia. Heráclito por la profundidad de su pensamiento, está conectado al cosmos, tiene el tuétano del universo. Platón, por la belleza de su forma de escribir y de su pensamiento. Aristóteles, porque es el filósofo de lo posible. Y Spinoza, porque es la reencarnación de Aristóteles, y me apasiona su visión de Dios, tan universal.

¿En que campo te ves actuando en los próximos años?

Tu pregunta en el fondo es ¿Qué soy? Soy roquero, soy un hombre de izquierda, soy aprendiz de filósofo, y me dedico a la comunicación política. A mí me gusta pensar en otras cosas, no sólo pensar en comunicación, pero andaremos en todo eso.

¿Qué grupo de rock es tu favorito y cómo lo vinculas a tu vida?

Mi primer acercamiento con los libros es el rock. Yo soy hijo de obrero, mi mamá era ama de casa. No había muchos libros ahí, salvo una enciclopedia que compraron, quizá porque les gustaba cómo se veía. Mi banda fue Caifanes, pero la banda que me incorporó mi espíritu anti-sistema, inconformista, fue un grupo local que se llama “Cuca”. Ahora me gustan grupos como La Barranca, Led Zeppelin, Muse. En el fondo me identifico mucho con una frase de Calle 13, de la canción Digo lo que pienso, “tuvo que venir un rockero a darles clases de como se rapea”. Intento seguir siendo yo para poder hacer siguiendo lo que hago. Eso hace la diferencia.

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1 comentario

  1. Avatar
    Koskuauhtemok Dias
    07/03/2016 at 15:53 — Responder

    Este farsante se dice doctor en Filosofía? JA JA JA JA si ni siquiera tiene licenciatura!! Los invito a buscar su cédula profesional aquí http://www.cedulaprofesional.sep.gob.mx/

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