Narvarte: Otra investigación que apunta al fracaso

Hay un máximo responsable de que el multihomicidio de Alejandra, Yesenia, Mile Virginia, Nadia y Rubén no se haya aclarado: el Estado mexicano. Ya sea por el manejo turbio del caso por parte de la procuraduría, por permitir información cruzada desde distintos órdenes de gobierno, por las filtraciones a medios de comunicación oficialistas, por valerse de la estigmatización de las víctimas e incluso por lanzar amenazas directamente en contra periodistas y activistas -caso de Javier Duarte, gobernador de Veracruz.

En este reportaje especial elaborado por Tercera Vía presentamos información crucial sobre la actuación de las instituciones encargadas del caso, además de avocarnos a la reconstrucción de fragmentos poco conocidos de las historias de l@s cinco. Nuestra espectativa principal es aportar al debate informado y contribuir al esclarecimiento de los hechos.

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Nadia Vera: “No te vayas de mí, niña de azúcar”

 

Nadia Vera era originaria de Chiapas, pero viajó a Xalapa para estudiar Antropología Social. Involucrada desde hace años con el activismo, las movilizaciones y la intervención comunitaria, era productora cultural y se encontraba trabajando en el Festival Internacional Cuatro x Cuatro. Al igual que Rubén Espinosa, Nadia huyó de Veracruz debido al clima de inseguridad dominante. Como también hiciera Rubén, afirmó en una entrevista que si algo le ocurría la culpa sería del gobierno de Javier Duarte.

Para Armando*[1], Nadia era una persona de esas escasas: “Cuando charlabas con ella se podía percibir su preparación, su amplio bagaje, su claridad sobre lo que quería hacer, su hondo desarrollo de principios. Es decir, ella no era dogmática, al contrario, era muy llevadera. Si neceaba o se prendía, lo hacía sobre asuntos torales respecto a los que tenía bastante razón. Saber que estaba por ahí inspiraba algo de confianza: se sentía que era posible construir, que se podían rasgar los muros que las personas habitualmente nos ponemos en la ciudad. Entonces era viable colaborar en proyectos complejos, donde participaban muchas manos”, explica.

Mirtha Luz Pérez Robledo, poeta chiapaneca y madre de Nadia, le escribió el poema “Balada para una niña citadina” en 2011:

“No te vayas de mí niña de azúcar
A deshacerte entre la piel del llanto
No te vayas de mí pájara libre
Hacia el páramo frío de la ausencia”

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(Poema completo aquí)

Respecto al multihomicidio, Armando señala: “Nadia y Rubén buscaron refugio en el DF, pero esa ciudad dejó de ser un espacio seguro desde el primero de diciembre de 2012. En el caso de Nadia, se sentía amenazada e incluso ya había decidido dar una pausa a su activismo. Cuando se produjo el documental “Veracruz: La fosa olvidada”, en que aparece denunciando la inseguridad y la injusticia que reinan en el estado, ella llegó al límite del nerviosismo y decidió salir de aquí”.

En acuerdo con Armando, se suele pasar por alto que Rubén era también un participante de las asambleas del movimiento #YoSoy132 local. En parte por ello el multihomicidio movilizó a diversos grupos y redes de activistas en Veracruz – especialmente en Xalapa- aunque la atmósfera ha estado enrarecida: “El miedo crece y la desconfianza se arraiga: piensas que gente cercana puede estar filtrado información sobre tí. Además, lamentablemente, los activistas en Veracruz no hemos armado un mapa político de las pequeñas mafias criminales que existen, esas que hay que considerar asociadas a la migración y a los proyectos extractivistas. Pensar que todo es dominado por los zetas no explica todas las violencias que ocurren”, puntualizó.

A pesar de la presión social, Armando cree que no habrá cambios en el corto plazo: “Es cierto que todo este ruido ha logrado que se cuestione intensamente a Javier Duarte. Circularon muchas notas en su contra en redes sociales, donde abiertamente se asocia su nombre a represión, desapariciones y narcotráfico. Esto ha obligado a que haya cambios internos dentro del propio PRI estatal, y bueno, parece posible que el bastión priísta se desmorone en los años que vienen. La destitución de Duarte, por otro lado, se siente lejana, más todavía el juicio en su contra”, concluye.

Rubén Espinosa: otro periodista víctima de la guerra silenciosa

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Alejandro Meléndez. Fotografía: Annick Donker

El fotoperiodista Alejandro Meléndez conoció a Rubén Espinosa en la Ciudad de México. Meléndez es parte de una red de solidaridad que se formó para apoyarlo en su obligatorio autoexilio.

“Cuando Rubén llegó a DF, había dos periodistas que lo monitoreábamos, dandole seguimiento constante para saber donde estaba y que hacía. Incluso también le pasábamos agenda de trabajo. No es el único caso: desde hace tiempo padecemos desplazamientos de fotógrafos, y muchos hemos colaborado como red de seguridad, porque es una cuestión humana y de solidaridad”, relata.

De acuerdo con datos de la Fiscalía Especial para la Atención de delitos en contra de la libertad de expresión de la PGR (Procuraduria General de la República), entre 2000 y 2014 hubo 102 homicidios de periodistas y personas que trabajan en los medios de comunicación en el país. Durante los tres años de administración de Enrique Peña Nieto se tienen contabilizados 27 periodistas asesinatos, en dónde 7 fueron ejecutados en el primer semestre del 2015.Al mismo tiempo, la organización Articulo 19 tiene registrados 55 ataques en contra de medios de comunicación con explosivos y armas de fuego entre 2006 y 2015.  Los estados de la república que más ataques han recibido son Tamaulipas y Coahuila con 10, Nuevo León con 9, Sinaloa con 5 y Veracruz con 3.

Respecto a las amenazas sufridas por Espinosa, Meléndez considera que el punto de quiebre fueron las declaraciones públicas realizadas por el fotoperiodista: “Tuvimos un momento fuerte con las entrevistas en Sin Embargo y Rompeviento. Ahí fue donde le comentamos que después de lo que acababa de decir no podía regresar a tu estado, pues había declarado cosas muy fuertes. El quería ir para allá, sobre todo por su perro, pero le hicimos ver que ya no era seguro, pensando que aquí era un lugar donde estaría a salvo”, dice Meléndez con aire melancólico.

Rubén Espinosa tenía buenas razones para huir de Veracruz: es el estado de la república en dónde más se ha incrementado la represión en contra periodistas. Es por eso que Frank La Rue -ex relator especial de la ONU para la promoción y protección de la libertad de opinión y expresión- catalogó a dicho estado como el lugar más peligroso para el ejercicio del periodismo en México.

Entidades federativas con más asesinatos de periodistas y trabajadores de los medios en México:

 

Entidades federativas

Número de asesinatos

1.      Veracruz 16
2.      Chihuahua 16
3.      Tamaulipas 13
4.      Guerrero 11
5.      Sinaloa 7
6.      Oaxaca 6
7.      Durango 5
8.      Ciudad de México 4
9.      Estado de México 4
10.  Michoacán 4

 

Fuente: Artículo 19

 

En cuanto al móvil del asesinato de Rubén, Meléndez considera: “Cada vez es más dudoso lo que pasó, pero en cualquier caso, éste es un atentado más a la libertad de expresión, porque el hecho es que la mayoría de agresiones a periodistas están vinculadas a funcionaros públicos. Por otra parte, varios compañeros continúan amenazados: el colectivo “Voz Alterna” -que era al que pertenecía Rubén en Veracruz- denunció que la intimidación y el acoso continúan. Estamos preocupados por lo que pueda sucederle a ellos. No se puede repetir un muerto más. No nos callarán”.

Mile Virgínia: la salida perfecta

 

De Mile Virginia es de quien menos información oficial existe. Al principio de la investigación circularon muchas hipótesis y rumores debido a su nacionalidad, e incluso la PGJDF aludía a ella como “la colombiana”. Hasta ahora su familia sólo ha concedido una entrevista a Univisión http://goo.gl/ciyHgm. La joven modelo, que planeaba regresar pronto a Bogotá, su ciudad de origen, vivía temporalmente en el departamento de la colonia Nápoles gracias al apoyo de Yesenia.

Sucesivas notas de los diarios Reforma y La Razón buscaron sostener versiones en donde Mile Virginia era la causa del asesinato, ya por su extranjería, ya por su modus vivendi:

-“Apunta a extranjera móvil de feminicidio”. http://goo.gl/S8tzEE

-“Nicole era quién mantenía el orden en el apartamento. A pesar de no tener un trabajo, era dueña de un Mustang, aportaba para los gastos y tenía algunas alhajas de oro”. http://goo.gl/YV1Sd2

– “Investigadores encontraron seis chips de teléfono, con los que, se supone, Mile Virginia evitaba ser localizada; en su Mustang había tres pastillas psicotrópicas, mariguana y cocaína” http://goo.gl/kEUMOs

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Yarima Merchán Rojas. Fotografía: Annick Donkers

Yarima Merchán Rojas nació en Colombia y es nacionalizada mexicana. Junto con un grupo de ciudadanos colombianos avecindados en nuestro país, creó en 2012 “Me muevo por Colombia” con el objetivo de vincularse desde su nueva patria a importantes procesos como el problema agrario, los Diálogos de Paz y el Foro Internacional de Víctimas -que integra a migrantes económicos, exiliados políticos y refugiados colombianos-. En el caso Narvarte, Yarima considera que “la procuraduría construye el caso culpando a la persona que tiene más vulnerabilidad, Mile Virginia, pues supone condiciones especiales por ser migrante: además de que no tiene familia México, su parentela en Colombia es humilde y no hay aquí nadie que la represente. Por eso la utilizan como pretexto para desviar el caso”.

 “la procuraduría construye el caso culpando a la persona que tiene más vulnerabilidad, Mile Virginia, pues supone condiciones especiales por ser migrante”

Respecto a el avance de las investigaciones, comenta de forma tajante: “Yo no creo en la justicia mexicana. Es demasiado corrupta y relacionada a intereses económicos de mafias, narcotráfico y gobierno, como para que alguien se queme las manos por un caso así. Yo creo que el pacto de corrupción existe. Lo único que a uno lo esperanza es pensar que la gente puede reaccionar a las cosas que están pasando”.

Considerando la estigmatización de Mile Virginia por su nacionalidad, Yarima recuerda que el Papa Francisco también habló de los peligros de la “mexicanización de Argentina”. En ambos casos, considera que es un absurdo: “México había tenido mafia, paramilitarismo y narcotráfico, pero de años para acá se agudizó, sobre todo porque las rutas del narcotráfico que estaban en poder de capos colombianos están hoy en poder de capos mexicanos. Si bien el tráfico de droga cruza América del Sur, los capos de la droga  están en México. En el fondo es un problema trasnacional, que no tiene un origen en una causa específicamente colombiana o mexicana, sino en oferta y demanda regional. Tiene que ver con intereses, compromisos y mafias trasnacionales”.

Sin demasiado optimismo en las investigaciones, concluye: “Exigimos justicia y un proceso limpio, que ya no lo hay. Que se atiendan las recomendaciones, quejas y sugerencias hechas por familiares, investigadores, abogados y organismos de derechos humanos. Que se castigue a quienes permitieron que la cadena de custodia se violara, que se supieran los nombres de las víctimas primero por periódicos amarillistas y no por una comunicación oficial”.

A este respecto, la organización Artículo 19 denunció que la PGJDF ha violado sistemáticamente los protocolos de investigación en el caso. “La Procuraduría del DF ha filtrado información de manera ilegal y dolosa a medios de comunicación, en perjuicio de las víctimas, de la opinión pública y de la libertad de prensa. Las filtraciones han sido numerosas, al grado que actualmente en internet y en diversos medios han circulado las fotos de los cadáveres y los resultados de química realizados a los cuerpos. Incluso algunos medios han señalado expresamente que han tenido acceso al expediente de averiguación previa.”.

Yesenia Quiroz y Alejandra Negrete: ¿casos aislados?

 

 “Es una tragedia la pérdida del periodista Rubén Espinosa, pero Nadia, Yesenia, Nicole y Alejandra, además de ser torturadas y ejecutadas, fueron violentadas sexual y físicamente. Ésta es una lastimosa constante en las víctimas de feminicidio, una última evidencia de la vejación de la que podemos ser víctimas las mujeres”

Yesenia Quiroz Alfaro tenía 18 años. Junto con Nadia Vera y Esbeidy (única sobreviviente, quien a su vez encontró los cuerpos de los cinco) residían en el departamento de Luis Saviñón donde ocurrieron los homicidios. Originaria de Mexicali, a los 16 años decidió cursar estudios en materia de imagen y maquillaje en el Instituto de Diseño de Imagen Profesional en la Ciudad de México. Trabajaba en una boutique y como edecán. Era una persona muy sociable y una entusiasta, en acuerdo a la descripción de su madre. http://goo.gl/ouJWNP

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Foto: Tomada de Facebook

Alejandra Negrete Avilés ha sido la más invisibilisada de todas las víctimas. Llevaba trabajando dos días como empleada doméstica en el departamento donde ocurrieron los multihomicidios. Madre de tres hijas y a punto de ser abuela, a sus cuarenta años trabajaba en casas particulares y se desempeñaba también como empleada en comedores públicos desde hacía dos años. Su hermana, Diana Avilés, afirma que la PGJDF no les dice nada sobre los avances de la investigación y que no les ha pedido ni su declaración. “Nos enteramos de su muerte por la televisión y el periódico”.

Yesenia y Alejandra no sólo fueron asesinadas, sino que junto con Nadia y Yesenia fueron además víctimas de agresiones sexuales. El Consejo Consultivo del Instituto Veracruzano de Mujeres pone el dedo en la llaga: “Es una tragedia la pérdida del periodista Rubén Espinosa, pero Nadia, Yesenia, Nicole y Alejandra, además de ser torturadas y ejecutadas, fueron violentadas sexual y físicamente. Ésta es una lastimosa constante en las víctimas de feminicidio, una última evidencia de la vejación de la que podemos ser víctimas las mujeres”.

La última versión: víctimas de Los Zetas 

Abraham Torres Tranquilino, ex policía preventivo acusado de participar en el multihomicidio, declaró que Daniel Pacheco -ya capturado- y “Omar” -quien se encuentra prófugo- formaban parte de Los Zetas y tenían como objetivo ingresar al apartamento a robar cocaína que supuestamente Mile Virginia Marín habría recogido del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Abraham Torres sería el enlace para ingresar al domicilio sin forzar la chapa, pues conocía a Mile. En acuerdo a su versión, él no participó en los homicidios, sino que esperó en la escalera hasta que escuchó 5 disparos. Luego de eso, Omar y Daniel bajarían de las habitaciones, para que finalmente los tres escaparan en el Mustang. Su recompensa serían 100 pesos.

Juzgue usted.

 

 

[1]    El nombre se ha cambiado por seguridad del entrevistado.

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1 comentario

  1. […] pasado casi dos meses desde la terrible ejecución sucedida en la colonia Narvarte, colombianas y colombianos en México, mexicanos, hemos sido testigos de cómo el sistema (per) […]

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