Al gran poeta Víctor de la Cruz y en recuerdo de Macario Matus: dos iguanos Sin cambio

El 19 de septiembre de hace 30 años, alrededor de las 14 horas, una buena cantidad de reporteros estábamos muy cerca del hotel Regis- el cine que se encontraba en dicho local pasaba películas llamadas entonces de arte-, cuando llegó un camión antecedido de varias camionetas y atrás del primer vehículo autos negros. Adentro del transporte mayor iba Miguel de la Madrid Hurtado, entonces presidente de la República, vio el horror de los edificios tirados, algunos en llamas y otros con humos por las explosiones. El funcionario estuvo dos o tres minutos observando y dio la orden de retirarse del sitio. No obstante los policías y algunos militares que se encontraban cercanos a lo que es hoy la Plaza de la Solidaridad, los cuales únicamente obstaculizaban las tareas, los ciudadanos empezaron a quitar escombros, ir por herramientas para excavar y gritaban desesperadamente para ver si recibían alguna voz de entre las ruinas. El episodio deja todo claro acerca de lo que ocurrió luego del sismo más terrible que he padecido, el cual está bien relatado en los trabajos de Humberto Musacchio: Ciudad quebrada; Elena Poniatowska, Nada, nadie. Las voces del temblor y Carlos Monsiváis: Entrada libre. Crónicas de la sociedad que se organiza. Lo recuerda bien Adriana Malvido, Elena llamó así su gran reportaje ya que al preguntarle a quienes fueron los héroes de aquella batalla su nombre, contestaban “Nadie” y al inquirirles qué hacían en los lugares rescatando, decían: “Nada”. Gobierno ausente, sociedad que despertaba y se lanzaba apoyando a los jodidos, los que no tenían ni qué comer, los que sufrieron por culpa de funcionarios corruptos, edificadores ladrones y negligentes, de políticos que hacían transas mil y de comerciantes sin razón ni corazón. Eso, es cierto, ya venía del 68 (Luis Echeverría en su casa haciendo todavía grillas; impune), pero fue la sacudida que posibilitó luego varias insurrecciones, entre ellas las de 1988- fracaso del PRI-, la del 2000- alternancia con un cínico que llegó a la presidencia- y las que empezamos a vivir con jóvenes que están dispuestos a jugársela en todo: de los 43 a los que mostraron en el Zócalo unas letras que decían: “EPN Asesino”, letrero por el cual fue secuestrado Julio Marcel, alumno de la UAM Azcapotzalco. Pero también de las nuevas hazañas que permitirán, anhelo, que el país se transforme y ya no acepte más gobernantes cínicos, irresponsables, autoritarios, demagógicos, rateros, liquidadores de todos los que se les oponen. Hace 30 años los grupos subversivos y las capillas iluminadas supieron que hay ciudadanos, quienes poco a poco harán su tarea mayor: exigir e instaurar la democracia que hoy es una simple quimera por la cual los partidos se enriquecen, sobre todo las cúpulas de estos mal llamados institutos políticos. Creo, luego existo.

Bochornoso

El 15 de septiembre ha pasado de ser una fiesta popular a convertirse en una plaza tomada, llena de acarreados, en la cual policías uniformados y vestidos de civil hacen de las suyas aunque nunca evitan que les salte la liebre de los insurrectos. En esta ocasión volvió a ocurrir. En el festejo de la Independencia no se cateó a los niños, sino los padres de los mismos tuvieron que demostrar: los infantes no eran terroristas y no llevaban propaganda subversiva en sus cuerpos. ¡Ni en las dictaduras más feroces los chiquitines son objeto de cateos! Ahora, nuevamente lo único destacable para la prensa oficialista fue el vestido de Angélica Rivera (el reportaje de El País, 17 de septiembre, muestra lo importante que es para ella sus “garritas”-como se le decía antes a la vestimenta femenina), aunque notamos lo costoso que es para la nación en crisis y con hambre que la mal llamada primera dama sea tan petulante. A pesar de los acarreados del estado de México: Ecatepec, Cuatitlán y Coacalco, entre otros municipios, no llenaron la plancha, ya que cuando más pudieron llevar con obsequios y amenazas (a los de Coacalco se les intimidó: “Los que no asistan serán sancionados”; algo común contra locatarios, informales, boleros y más incapacitados para salirse del yugo priista) a cerca de 30 mil. Los gafetes a todos, los obsequios de paraguas y plástico de color rojo contra el agua y los cientos de camiones y hasta de patrullas de la entidad donde “gobierna” (je,je) Eruviel Ávila, fueron muy notorios. No obstante el cerco y las medidas supuestamente de seguridad, una buena cantidad se colaron; miles gritaron varias consignas: “Fuera Peña”, “Nos faltan 43” y “Renuncia”, otros más lanzaron el clásico en partidos de futbol: “¡Culero!”. No obstante que la señal de Cepropie impedía que salieran al aire las consignas contra su jefe, no pudo evitar que aparecieran las letras de: “EPN Asesino”. Un gasto oneroso fue la contratación de “La Arrolladora Banda el Limón”, que los asistentes la motejaron “La Acarreadora”. Según algunas estimaciones, en las dos anteriores ocasiones la erogación para esos festejos, era de 20 millones de pesos, pero ya sin cena privada el coste se redujo 30 por ciento. El embajador de México en Reino Unido, Diego Gómez Pickering, no solamente le puso una especie de corbata con los colores nacionales a su perro, sino que incluso grito: “¡Viva Porfirio Díaz!”; nuevo héroe independentista. Ese tipo de diplomáticos tenemos en este sexenio.

Los caídos en Egipto

Ocho mexicanos fueron asesinados en el citado país por causas muy revueltas. Las autoridades de aquí pidieron al presidente Abdel Fatah- Al Sisi: Una investigación “profunda, exhaustiva y transparente”. Y apoyamos la exigencia, aunque parece que somos, como siempre, candil de la calle y oscuridad en la casa. Desde los infantes quemados en la guardería ABC (la señora Claudia Pavlovich es muy valiente para echarle la bronca a Guillermo Padrés, que se la merece y ojalá se le investigue a fondo, pero es una tapadera en el caso de los ex dueños del local que se incendió y, además, dejó lesiones de por vida a cuatro decenas de chiquilines), Tlatlaya, Tanhuato, San Fernando e Iguala entre otros sitios donde continúa privando la impunidad. Asimismo, nuestro servicio exterior no defiende a los mexicanos en Estados Unidos, diariamente agredidos incluso por el gobierno de Obama, y, obviamente, menos cuidamos aquí a los que vienen de Centroamérica para tratar de llegar al sueño americano. En este último caso, recordemos: Las Patronas y el padre Alejandro Solalinde hacen más que todo el gobierno junto; claro que las policías, en combinación con los narcotraficantes, tienen impunidad para extorsionar, vender y mancillar a nuestros amigos de los países del sur. La caricatura de Hernández (La Jornada, 17 de septiembre) es genial: El presidente egipcio le dice a Peña Nieto acerca del asunto contra nuestros compatriotas “Ya supérenlo”, misma frase que uso el inquilino de Los Pinos a los padres de los 43.

Dos

Heriberto Yépez fue corrido del suplemento Laberinto del periódico Milenio, no se sabe hasta ahora por quién. El articulista más leído de la publicación que dirige José Luis Martínez, se despidió con mucha categoría; el reconocido periodista Oriol Malló da una versión importante acerca del asunto en La Jornada de Oriente; una baja más en tiempos de crisis. Imágenes y testimonios del 85 (el despertar de la sociedad civil), coordinación de Fernando Betancourt, compilación de Ignacio Betancourt y Alejandro Varas y prólogos de Carlos Monsiváis y Marco Rascón (UVyD, 19 de septiembre), es un libro de colección, ya que incluye una centena de fotos de primera; indispensable en estos momentos; además, la Unión organizó catorce mesas redondas con diferentes hacedores culturales donde se habló de la danza, el cine, los editores, los colectivos, el teatro, los lenguajes plásticos, la música, la poesía, los diseñadores, la caricatura y otros asuntos de aquel año que fue, dicen muchos, el despertar de la sociedad, a la que luego se le puso el apellido de civil. Bien por Fernando Betancourt y Alejandro Varas.

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