Los asexuales invisibles

Lesbianas, Gays y Bisexuales. Ésas son las tres grandes sexualidades reconocidas dentro de la comunidad LGBT+. Sin embargo, entre los no heterosexuales, se encuentra otra sexualidad poco entendida y, hasta cierto punto marginada: lxs asexuales.

No, no es celibato. No, no es una enfermedad clínica. No, tampoco es la incapacidad de amar o relacionarte con otrx ser humano. Una persona asexual es una persona que no experimenta atracción sexual. Simple y complejo y, en gran medida, la razón a través de la cual se justifica la falta de empatía y marginación de este grupo de seres humanos. La asexualidad rompe con la construcción del concepto de relación romántica actual. ¿Cómo es posible amar a otrx sin hacerle el amor? El amor sin atracción sexual parece una contradicción sinsentido; en contraste, las prácticas sexuales sin ningún tipo de emoción o sentimiento de por medio han dejado de ser objeto de crítica y polémica social. ¿Por qué no revertir la lógica y simplemente aceptar que el acto de amar, cuyas implicaciones van desde el cuidar hasta el conocer, desde el afirmar hasta el gozar, desde el dar vida hasta aumentar la vitalidad del otrx, no necesita de deseo sexual?

Lo anterior es, precisamente, lo que gran parte de la comunidad asexual argumenta al abogar su reconocimiento como orientación. Incluso, la Dra. Lori Brotto, académica de la Universidad de British Columbia, estableció una escala de identificación asexual. De esta manera, no sólo refutó la postura que define a la asexualidad como el caso extremo del desorden de deseo sexual; sino que abrió la posibilidad de debatir acerca de la intensidad de la falta de atracción experimentada por individuos que se identifican como asexuales.

Lesbianas, Gays, Bisexuales, Asexuales y toda la gama de sexualidades posibles. ¿Qué le compete a la comunidad LGBT+? Simplemente dejar de marginar, abrir los espacios para la inclusión y no permitir la invisibilización de un grupo diverso. Al final, la diversidad sexual es reconocer y aceptar al otrx más allá de su orientación y género; es ejercer la libertad de no sentir atracción; es la posibilidad de amar sin sentir deseo sexual.

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