El Premio Internacional de Arquitectura (“IAA”, por sus siglas en inglés) es una distinción anual que otorga el Museo de Arquitectura y Diseño de Chicago junto con el Centro Europeo de Arquitectura, Arte, Diseño y Estudios Urbanos para reconocer a los proyectos de diseño arquitectónico más innovadores a nivel global. Durante la ceremonia de éste año, los despachos mexicanos FRENTE arquitectura y RVDG arquitectura+urbanismo fueron galardonados con el primer lugar en la categoría de Planeación Urbana gracias al proyecto del Corredor Cultural Chapultepec-Zona Rosa.

Para conocer los detalles del proyecto en cuestión, vale la pena destacar que la intervención abarca una superficie de 116,000 m2 sobre la Avenida Chapultepec y hasta la vía pública circundante a la Glorieta de los Insurgentes. De acuerdo a la imagen que representa el plano ejecutivo del Corredor, se contemplan las siguientes prioridades: 1) Ampliación de banquetas; 2) Movilidad Urbana Sustentable a partir de ciclovías, carriles confinados para una nueva Línea de MetroBús y conexiones con la Línea 1 del Metro; 3) Accesibilidad universal para las personas con discapacidad; 4) Techos verdes y áreas de esparcimiento; 5) Oferta cultura con bibliotecas públicas y anfiteatros; y 6) Densificación residencial y comercial. A primera vista, parecería que el Corredor es un parteguas en torno a la manera en que concebimos las nuevas estructuras urbanas. Al mismo tiempo que reconoce las diversas vocaciones y capacidades del uso del suelo, infraestructura y servicios públicos de la zona en cuestión. Simplemente el pretexto perfecto para reapropiarse del espacio público desde una perspectiva de gentrificación urbana.

Más allá del revuelo que está generando el proyecto entre la comunidad local de urbanistas y arquitectos, es de destacarse el beneplácito con el que se han manifestado los desarrolladores inmobiliarios más importantes de la ciudad. En abril del año pasado, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI) entonces encabezada por Simón Neumann Ladenzón publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal un documento denominado Declaratoria de necesidad para el otorgamiento de una concesión para el uso, aprovechamiento y explotación de un bien de dominio público. A través de ese documento, la SEDUVI lleva a cabo un diagnóstico sobre las condiciones socioterritoriales de la Avenida Chapultepec. Concluye que su vocación actual inhibe la permeabilidad entre las colonias Roma Norte y Juárez, además de que la poca o nula interacción de los vecinos ha abonado en el deterioro de las mismas. Sin embargo, el diagnóstico es ocioso en la medida en que se aleja de una correcta planeación e implementación del proyecto.

Sobre la planeación

  1. El estudio de opinión pública que llevo a cabo la Agencia de Promoción, Inversión y Desarrollo para la Ciudad de México (PRO CDMX) en torno al Corredor, refleja que un 56% de los habitantes encuestados visitan con mayor frecuencia espacios como plazas comerciales y negocios pequeños. Por el contrario, sólo un 5% de los encuestados se refirieron a los parques como su espacio prioritario de esparcimiento. Parecería que los habitantes no piden otro centro comercial, aún y cuando se disfrace de parque lineal.
  2. La carencia de estudios de impacto patrimonial y ambiental en la zona que será intervenida supone una gestión incorrecta de los recursos de la ciudad. Es importante precisar que el Acueducto de Chapultepec fue visiblemente afectado durante la obra de la Línea 1 del Metro, pero aún conserva su carácter de obra patrimonial de acuerdo a la Agencia de Gestión Urbana del Distrito Federal.  Mención aparte merece la masa arbórea que actualmente forma parte del paisaje urbano de la Avenida Chapultepec, misma que sería removida o reemplazada con la obra del Corredor.

Sobre la implementación

  1. Con las recientes reformas a la Ley del Régimen Patrimonial y del Servicio Público, el Gobierno del Distrito Federal cuenta con la facultad para conferir a un privado la construcción o explotación o ambas en proyectos de co-inversión el uso, aprovechamiento, explotación o administración de bienes del dominio público mediante concesión temporal. Ese mecanismo jurídico denominado Permiso Administrativo Temporal Revocable (PATR) ha sido severamente criticado por la opacidad con la que se han otorgado contratos para la operación de parquímetros y bajo-puentes alrededor de la ciudad.

Finalmente, resulta inminente debatir si proyectos urbanísticos con amplio reconocimiento internacional y respaldo institucional forman parte de las soluciones para grandes urbes como la Ciudad de México. Durante los últimos años, la presencia de espacios públicos de calidad suele verse acompañada por la especulación que caracteriza al sector inmobiliario. Es justo la precarización del espacio público la que fomenta modelos de segregación social donde el impulso a la vivienda de interés social o el desarrollo orientado al transporte quedan como temas pendientes en la agenda. Seguimos esperando una consulta pública real donde la socialización con los habitantes de la zona se convierta en la base para echar a andar o detener la construcción del Corredor. Frente a éste escenario, crece la duda respecto de la postura que debe tomar la administración actual en un tema por demás sensible.

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